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Cómo se recicla el plástico: proceso completo

Redactado y revisado por:

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José Alberto Díaz Olmedo

Licenciado en Química por la Universitat de Vàlencia con experiencia en control de sistemas de calidad en industria de inyección de termoplásticos y polímeros para diferentes sectores como el packaging alimentario, automoción, farmacia, construcción.

Índice de Contenidos

Reciclar plástico no consiste simplemente en recoger una botella, fundirla y fabricar otra. Antes de que un residuo plástico pueda convertirse de nuevo en materia prima debe pasar por una cadena de recogida, clasificación, separación, trituración, limpieza y transformación que varía según el tipo de plástico, su diseño, su grado de contaminación y el producto que se quiera fabricar posteriormente.

De forma simplificada, el recorrido es el siguiente:

residuo → recogida → planta de selección → separación por materiales y polímeros → trituración → lavado → separación y secado → extrusión y filtrado → granza reciclada → nuevo producto.

Sin embargo, no todos los plásticos pueden seguir exactamente este camino ni todo el plástico que se recoge termina convertido en plástico reciclado. Para entender por qué, primero hay que saber que bajo la palabra “plástico” agrupamos en realidad muchos materiales diferentes.

¿Qué significa realmente reciclar plástico?

El reciclaje del plástico es el conjunto de operaciones mediante las que un residuo plástico se recupera y transforma en un material que pueda volver a utilizarse para fabricar productos.

En España, la Ley 7/2022 define el reciclado como la transformación de residuos nuevamente en productos, materiales o sustancias. Es importante esta precisión porque quemar residuos para producir energía no se considera reciclaje, sino valorización energética.

La diferencia tampoco es puramente terminológica. En la jerarquía europea de residuos se priorizan, por este orden, la prevención, la preparación para la reutilización, el reciclaje, otras formas de valorización —como la energética— y, finalmente, la eliminación.

Por eso el objetivo no debería ser simplemente “usar mucho plástico porque luego se recicla”. Antes del reciclaje deben priorizarse la reducción de residuos y la reutilización siempre que sea viable.

¿Cómo se recicla el plástico paso a paso?

Aunque cada instalación y cada polímero pueden requerir operaciones diferentes, el reciclaje mecánico convencional sigue generalmente las siguientes fases.

Separación del residuo en origen

El proceso empieza antes de llegar a una planta de reciclaje.

Los residuos domésticos deben depositarse en el sistema de recogida correspondiente. En España existe aquí una confusión muy habitual: el contenedor amarillo no es el contenedor de todos los objetos de plástico.

En él se depositan envases de plástico como botellas, botes, bolsas o determinados envoltorios, además de latas, otros envases metálicos y briks. En cambio, objetos como juguetes, ropa, pequeños electrodomésticos o utensilios de plástico no deben depositarse en él únicamente por estar fabricados con plástico.

La razón es sencilla: los sistemas de recogida y las plantas están diseñados para unos flujos concretos de residuos.

Además, un envase con grandes cantidades de comida o producto en su interior puede dificultar su posterior recuperación. Lo recomendable es vaciar bien los envases y seguir las indicaciones del sistema municipal correspondiente.

Recogida y transporte

Los residuos procedentes de la recogida selectiva se transportan hasta instalaciones donde comienza su clasificación.

Este paso puede parecer secundario, pero determina en gran medida la calidad del material que llegará después al reciclador. Cuantos más impropios —residuos depositados en el contenedor equivocado— existan, más material tendrá que descartarse durante el proceso.

Clasificación de los materiales

Una bolsa de residuos de envases puede contener PET, polietileno, polipropileno, films flexibles, aluminio, acero, briks y otros materiales.

Por eso uno de los grandes retos consiste en separar cada fracción.

En las plantas modernas pueden combinarse sistemas mecánicos, separadores magnéticos para metales ferrosos, corrientes de Foucault para metales no ferrosos, clasificación óptica, separación por tamaño y controles manuales.

Para los plásticos resulta especialmente importante la tecnología de infrarrojo cercano o NIR.

Los sensores iluminan el residuo y analizan cómo responde el material a la radiación. Como diferentes polímeros generan respuestas espectrales distintas, el sistema puede identificar numerosas piezas y separarlas mediante chorros de aire.

Así pueden crearse corrientes relativamente homogéneas de PET, PEAD, PP u otros materiales.

¿Por qué el plástico negro puede dar problemas?

Aquí aparece uno de los detalles menos conocidos del reciclaje.

Determinados pigmentos negros basados en negro de carbón absorben la radiación utilizada por los clasificadores NIR. El sensor puede tener dificultades para reconocer el polímero y el envase puede acabar en una corriente incorrecta aunque el material con el que está fabricado sea, en teoría, reciclable.

Por eso la reciclabilidad de un envase no depende únicamente de si está hecho de PET, PE o PP. También influyen su color, etiquetas, adhesivos, dimensiones, materiales añadidos y diseño.

Separación por tipo de polímero y color

Una vez identificado el plástico, es conveniente conseguir fracciones lo más homogéneas posible.

Mezclar indiscriminadamente diferentes polímeros perjudica la calidad del material resultante. PET, PE, PP, PVC o PS poseen estructuras y comportamientos térmicos diferentes y no pueden tratarse como si fuesen el mismo material.

Este es uno de los motivos por los que clasificar correctamente es tan importante.

El color también importa. Una corriente de PET transparente tiene mucho más potencial para determinadas aplicaciones que una mezcla de PET de numerosos colores, ya que el color del material reciclado condiciona los productos que podrán fabricarse posteriormente.

Trituración o molienda

El plástico seleccionado pasa por trituradoras o molinos que lo reducen a pequeños fragmentos conocidos habitualmente como escamas o flakes.

Esta reducción de tamaño facilita las operaciones posteriores: permite manipular el material de forma más uniforme y aumenta la superficie disponible para eliminar suciedad, restos de etiquetas, pegamentos y otras impurezas.

En este punto una botella deja de parecer una botella. Se convierte en miles de pequeños fragmentos de material.

Lavado

Las escamas se lavan para retirar restos orgánicos, polvo, adhesivos, etiquetas y otros contaminantes.

Dependiendo del material y de la instalación pueden utilizarse diferentes combinaciones de agua, temperatura, fricción y agentes de limpieza.

La pureza conseguida es fundamental. Una pequeña cantidad de un polímero incompatible, adhesivo, metal u otra sustancia puede reducir significativamente las prestaciones del plástico reciclado.

Separación por densidad: por qué una botella y su tapón pueden separarse solos

Una de las técnicas más interesantes utiliza algo tan sencillo como la densidad.

Imaginemos una botella de PET con un tapón fabricado en PP o PE. Después de triturarlos, los pequeños fragmentos de ambos materiales pueden introducirse en un sistema de separación con agua.

El PET posee mayor densidad y tiende a hundirse. Muchas poliolefinas utilizadas para los tapones, como PP y PE, tienen una densidad inferior a la del agua y flotan.

Eso permite separar dos materiales que minutos antes formaban parte del mismo envase. La Association of Plastic Recyclers utiliza precisamente este comportamiento de flotación y hundimiento como criterio para el diseño reciclable de envases de PET.

Este ejemplo muestra por qué el diseño del envase es tan importante: un componente fabricado con un material incompatible puede convertirse en contaminación, mientras que otro correctamente diseñado puede separarse durante el proceso industrial.

Secado

Una vez lavado y separado, el plástico debe perder la humedad acumulada.

Para ello se utilizan procesos mecánicos y térmicos como centrifugado y secado con aire.

La humedad residual puede ocasionar problemas durante la transformación posterior y afectar a la calidad del material, por lo que esta etapa resulta especialmente importante antes de la extrusión.

Extrusión

Las escamas limpias y secas pueden entrar en una extrusora.

Dentro de ella, el plástico se calienta y se somete a presión y cizallamiento hasta formar una masa fundida relativamente homogénea.

Dependiendo de la aplicación pueden incorporarse aditivos que permitan ajustar determinadas propiedades del material.

Es en esta fase cuando el residuo triturado vuelve a convertirse en una materia plástica procesable.

Filtrado del plástico fundido

Incluso después de la clasificación y el lavado pueden permanecer partículas contaminantes.

Por ello el plástico fundido puede pasar a través de filtros o mallas que retienen impurezas sólidas antes de producir el material reciclado definitivo.

Cuanto más exigente sea la aplicación final, mayor será la importancia de controlar la pureza, estabilidad y propiedades del reciclado.

Granceado o pelletizado

Finalmente, el plástico puede transformarse en pequeños gránulos conocidos como granza o pellets.

Esta granza es una materia prima secundaria que puede utilizarse nuevamente en procesos industriales de extrusión, inyección o soplado para fabricar nuevos productos.

El residuo ha completado así una de las rutas posibles del reciclaje mecánico.

¿Todo el plástico recogido termina convertido en plástico reciclado?

No.

Esta distinción es fundamental para entender las estadísticas de reciclaje.

Que una tonelada de residuos llegue a una instalación de reciclaje no significa que vaya a producirse una tonelada de nueva materia prima.

Durante la clasificación se eliminan materiales incorrectos; durante el lavado desaparecen restos de producto, etiquetas y suciedad; y durante otras operaciones se producen diferentes pérdidas.

La Agencia Europea de Medio Ambiente señala, utilizando datos del JRC, que el plástico reciclado finalmente obtenido en instalaciones de reciclaje mecánico representaba aproximadamente el 65 % del residuo plástico introducido en esas instalaciones en el conjunto analizado.

La cifra no debe interpretarse como una tasa de reciclaje aplicable a cualquier país o residuo, sino como una demostración importante: entrada a una planta de reciclaje y cantidad final de plástico reciclado son magnitudes diferentes.

¿Qué plásticos se pueden reciclar?

No existe un único material llamado “plástico”. Existen numerosas familias de polímeros y cada una presenta propiedades y dificultades distintas.

Código Plástico Usos habituales Situación general
1 PET Botellas de agua y refrescos, bandejas Uno de los flujos más consolidados
2 PEAD / HDPE Botellas de detergente, garrafas, envases Buena infraestructura de reciclaje
3 PVC Tuberías, perfiles, algunos envases Reciclable en circuitos específicos, pero más complejo
4 PEBD / LDPE Bolsas y films Reciclable, aunque los formatos flexibles dificultan recogida y clasificación
5 PP Tapones, tarrinas, envases y piezas Importante flujo de reciclaje
6 PS Vasos, bandejas, espumas Su recuperación depende mucho del formato y del sistema disponible
7 Otros PC, mezclas, estructuras especiales y otros Reciclabilidad muy variable

Pero esta tabla tiene una trampa importante.

El número del triángulo no significa necesariamente que el plástico sea reciclable

Los números del 1 al 7 son códigos de identificación de resina.

Sirven para indicar qué tipo de plástico se ha utilizado, pero no certifican que el producto pueda reciclarse en cualquier instalación.

ASTM, responsable del estándar moderno de estos códigos, especifica expresamente que los códigos de identificación de resina no son códigos de reciclaje y que su presencia no implica que el artículo vaya a ser efectivamente reciclado.

Por ejemplo, dos objetos fabricados con el mismo polímero pueden comportarse de forma completamente diferente dentro de una planta debido a su tamaño, color, forma, adhesivos, etiquetas, materiales añadidos o grado de contaminación.

La pregunta correcta no es solo “¿de qué plástico está hecho?”, sino también “¿este producto está diseñado para entrar correctamente en el sistema de recogida, clasificación y reciclaje disponible?”.

¿Por qué es tan difícil reciclar algunos plásticos?

La principal dificultad es que los residuos reales rara vez son un polímero completamente limpio y homogéneo.

Un envase puede incorporar el cuerpo principal, una tapa, una etiqueta, tintas, adhesivos, barreras, cargas minerales y capas fabricadas con diferentes materiales.

La mezcla de polímeros incompatibles puede reducir las prestaciones mecánicas del material obtenido. Wikipedia recoge precisamente esta problemática: las mezclas de distintos polímeros pueden formar fases diferenciadas y generar puntos estructuralmente débiles. También los tintes, rellenos y aditivos complican la recuperación.

Los envases multicapa constituyen otro buen ejemplo. Combinar materiales puede aportar excelentes propiedades de conservación durante la vida útil del producto, pero separar posteriormente esas capas puede resultar técnica o económicamente difícil.

Lo mismo ocurre con determinados colores, etiquetas que cubren gran parte del envase, elementos metálicos, tamaños muy reducidos o combinaciones de materiales que confunden los sistemas de clasificación. RecyClass identifica varios de estos factores como problemas potenciales de clasificación y reciclabilidad.

Reciclaje mecánico y reciclaje químico: ¿cuál es la diferencia?

Existen diferentes tecnologías para recuperar materiales plásticos, pero las dos categorías más conocidas son el reciclaje mecánico y el químico.

Reciclaje mecánico

Es el proceso explicado anteriormente: clasificación, trituración, lavado, separación, secado, fundido, filtrado y transformación del plástico en una nueva materia prima.

La estructura química básica del polímero permanece esencialmente intacta.

Actualmente es, con mucha diferencia, la principal tecnología instalada en Europa. La Agencia Europea de Medio Ambiente indica que aproximadamente el 99 % de la capacidad europea de reciclaje de residuos plásticos es mecánica.

Su gran ventaja es que permite conservar el material sin tener que descomponerlo completamente.

Su limitación es que necesita corrientes suficientemente limpias y compatibles. Una mezcla de muchos polímeros, aditivos o contaminantes puede producir un reciclado de menor calidad.

Reciclaje químico

El término engloba distintas tecnologías capaces de separar, purificar o romper las cadenas de los polímeros para obtener moléculas más simples o materias primas químicas.

Entre ellas se encuentran procesos de despolimerización, solvolisis y determinados tratamientos térmicos como la pirólisis.

Puede ofrecer alternativas para algunos residuos difíciles de reciclar mecánicamente, pero no significa que cualquier residuo pueda reciclarse indefinidamente ni que el proceso sea automáticamente mejor desde el punto de vista ambiental.

La Agencia Europea de Medio Ambiente advierte de que determinadas tecnologías de reciclaje químico presentan un consumo energético elevado y pueden necesitar disolventes, reactivos o catalizadores.

Además, hay una diferencia jurídica importante: si el residuo termina convertido en un combustible destinado a producir energía, esa operación no se considera reciclaje conforme a la legislación española y europea.

¿Puede reciclarse infinitamente el plástico?

En términos generales, no.

Durante la vida útil del producto y las sucesivas transformaciones, un polímero puede sufrir degradaciones térmicas, mecánicas y químicas que afectan a sus propiedades.

Por eso no siempre es posible fabricar exactamente el mismo producto con el material recuperado.

Cuando el reciclado conserva suficiente calidad para volver a la misma aplicación se habla habitualmente de un circuito cerrado o closed loop. Un ejemplo deseable sería botella de PET → PET reciclado apto para producir nuevas botellas.

En otros casos el material pasa a aplicaciones menos exigentes. Este fenómeno suele denominarse downcycling.

El objetivo tecnológico del sector es conseguir cada vez más aplicaciones de alta calidad y mantener el valor del material durante el mayor número posible de ciclos.

¿Qué se fabrica con plástico reciclado?

Depende del polímero y de la calidad de la materia prima recuperada.

El PET reciclado puede utilizarse en nuevos envases, láminas o fibras textiles. El PE y el PP recuperados pueden convertirse en nuevos envases, tuberías, cajas, mobiliario, piezas para automoción, productos para construcción y numerosos componentes industriales.

SINTAC recoge aplicaciones que van desde madera plástica y mobiliario urbano hasta packaging, textiles técnicos, construcción, automoción y electrónica.

La aplicación final depende especialmente de la pureza, color, propiedades mecánicas y trazabilidad del material.

¿Por qué reciclar plástico si el proceso también consume agua y energía?

Porque la alternativa no debería ser comparar el reciclaje con un proceso que no genera ningún impacto, sino con la fabricación continua de productos utilizando nuevas materias primas y con las consecuencias de gestionar o abandonar el residuo posteriormente.

El reciclaje permite mantener materiales en circulación y disminuir la necesidad de utilizar materias primas vírgenes.

Eso no significa que sea un proceso sin impactos.

El reciclaje mecánico necesita energía y, en muchas instalaciones, agua para el lavado. También existen pérdidas y parte del material puede acabar descartándose. La Agencia Europea de Medio Ambiente identifica precisamente el consumo de agua, la clasificación, la contaminación y la pérdida de calidad como algunos de los retos del reciclaje mecánico.

Por ello, dentro de una verdadera economía circular, reciclar es importante, pero evitar residuos innecesarios y reutilizar los productos cuando sea posible sigue siendo prioritario.

Entonces, ¿cómo podemos facilitar el reciclaje del plástico?

La primera medida es depositar cada residuo en el flujo correcto. En España, conviene recordar especialmente que el amarillo está destinado a envases y no a cualquier objeto fabricado en plástico.

También ayuda vaciar correctamente los envases para evitar grandes cantidades de restos de producto.

Sin embargo, la responsabilidad no recae únicamente en el consumidor.

El diseño del propio producto determina buena parte de sus posibilidades de reciclaje. Envases monomateriales, colores detectables por sistemas ópticos, componentes que puedan separarse fácilmente, adhesivos compatibles y estructuras menos complejas pueden facilitar considerablemente la recuperación del material.

En otras palabras, el reciclaje empieza mucho antes de que el residuo llegue al contenedor: empieza cuando se diseña el producto.

Preguntas frecuentes sobre cómo se recicla el plástico

¿Todo lo que es de plástico va al contenedor amarillo?

No. En España el contenedor amarillo se utiliza para envases de plástico, envases metálicos y briks. Un juguete, por ejemplo, no debe depositarse allí únicamente porque sea de plástico.

¿Hay que lavar los envases antes de reciclarlos?

Lo fundamental es vaciarlos y evitar que contengan grandes cantidades de producto. No tiene sentido consumir cantidades excesivas de agua para dejarlos completamente impecables. Conviene seguir las instrucciones del sistema de recogida de cada municipio.

¿Qué significa el número 1, 2, 3, 4, 5, 6 o 7 del plástico?

Identifica la familia de resina con la que se ha fabricado el producto. No garantiza que ese objeto concreto pueda reciclarse en el sistema disponible.

¿Por qué se clasifican los plásticos antes de reciclarlos?

Porque PET, PE, PP, PVC y otros polímeros tienen propiedades distintas. Mezclarlos puede empeorar considerablemente la calidad del material reciclado.

¿Cómo sabe una máquina qué tipo de plástico tiene delante?

Muchas plantas utilizan sensores de infrarrojo cercano o NIR que analizan la respuesta del material y permiten identificar diferentes polímeros. Posteriormente, sistemas automáticos pueden expulsar o separar cada pieza hacia el flujo correspondiente.

¿Por qué algunos plásticos negros son difíciles de reciclar?

Algunos pigmentos de negro de carbón absorben la radiación utilizada por los sistemas NIR y dificultan que el clasificador identifique correctamente el polímero.

¿El tapón tiene que ser del mismo plástico que la botella?

No necesariamente. De hecho, en las botellas de PET son habituales tapones fabricados con PP o PE. Tras la trituración, las diferencias de densidad permiten separar estos materiales: el PET se hunde mientras muchas poliolefinas flotan.

¿Todo lo que llega a una planta se recicla?

No. Durante la clasificación, lavado y tratamiento se producen rechazos y pérdidas. Por eso debe diferenciarse entre cantidad recogida, cantidad enviada a reciclaje y cantidad de materia prima reciclada finalmente obtenida.

¿El reciclaje químico es mejor que el mecánico?

No necesariamente. Son tecnologías diferentes y pueden ser adecuadas para flujos diferentes. El reciclaje mecánico continúa siendo la principal tecnología en Europa, mientras que determinados procesos químicos pueden tratar residuos más complejos pero también requerir bastante energía y recursos.

¿Quemar plástico para obtener energía también es reciclar?

No. La legislación española y europea diferencia el reciclaje de la valorización energética.

De residuo a nueva materia prima

El recorrido de un plástico después de tirarlo es mucho más complejo de lo que parece.

Primero debe llegar al sistema de recogida adecuado. Después hay que identificarlo, separarlo de otros materiales, clasificarlo por polímero y, en muchas ocasiones, por color. A continuación se tritura, se limpia y vuelve a separarse para conseguir una corriente suficientemente pura. Solo entonces puede transformarse nuevamente en una materia prima apta para fabricar productos.

Por eso la reciclabilidad de un plástico no depende únicamente del material. Depende también del diseño del producto, de cómo se recoge, de la capacidad de las plantas para reconocerlo y separarlo, de su contaminación y de que exista una aplicación viable para el material recuperado.

Entender todo este proceso permite comprender también la idea más importante: reciclar es necesario, pero una economía verdaderamente circular requiere además diseñar mejor, utilizar menos recursos, reutilizar siempre que sea posible y conseguir que el material conserve su valor durante el mayor tiempo posible.